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Los equipos de alto desempeño, ¿Nacen o se hacen?

Hoy en día es muy común en las organizaciones el hablar de “equipos de alto desempeño” (HPT por sus siglas en inglés). ¿Pero tenemos claro de qué hablamos cuando hablamos de equipos de alto desempeño?


Hoy en día es muy común en las organizaciones el hablar de “equipos de alto desempeño” (HPT por sus siglas en inglés). ¿Pero tenemos claro de qué hablamos cuando hablamos de equipos de alto desempeño?


Quizá lo primero que nos viene a la mente, es un equipo que alcanza sistemáticamente altos niveles de resultados, en idioma de los números. Los mejores números en ventas, el mayor alcance de personas en marketing, el menor número de litigios en legal, los estados financieros impecables en finanzas, etc. Pocas veces pensamos en la calidad humana dentro de estos grupos de trabajo, o en el impacto que este equipo tiene en las personas, dentro del mismo como en el resto del entorno organizacional.


En su libro “Las cinco disfunciones de los equipos”, Patrick Lencioni (Editorial Empresa Activa, 2002) nos habla de los cinco elementos fundamentales que pueden colaborar a construir o destruir a un equipo de alto desempeño.


Recomiendo mucho la lectura de este libro, en el podrán ver que hablamos de un equipo cuando consideramos a una familia, un club deportivo, un conjunto cultural, una banda musical, o el equipo directivo en una organización. En la lectura descubriremos que habla de temas cotidianos, cosas que pasan todos los días en la operación de cualquier conjunto que funciona coordinadamente para lograr un objetivo, del tipo que sea. No es rocket science. Pero brinda una luz extraordinaria sobre temas que solos no podemos ver en la mayoría de los casos.


Durante los últimos años, he trabajando en el acompañamiento de estos equipos en diversas compañías, tendiendo el privilegio de presenciar la transformación de las personas en conjunto con sus pares, convirtiéndose poco a poco en un HPT.


Me he encontrado a lo largo del camino, con líderes que eligen el “mejor elemento” para cada función dentro del equipo. Arman la combinación ganadora. ¿Qué podría salir mal? Si cada uno es extraordinario en su área. Sin embargo, después de un tiempo, el equipo ganador hace agua por todas partes: las encuestas de clima salen mal, las evaluaciones de liderazgo dejan mucho que desear, la rotación en la segunda línea de reporte aumenta exponencialmente. Los números no son tan brillantes como esperábamos.


¿Qué hicimos mal?


Lencioni nos habla de una pirámide, donde la base es la CONFIANZA. Y no la confianza desde la credibilidad de las personas. Confianza desde la VULNERABILIDAD. Confianza que implica la posibilidad de equivocarme, cometer errores y admitirlos en frente de mis pares. Reconocer en una junta que no tengo claro cómo lograr mis objetivos. Hablamos del permiso de ser HUMANO. ¿Quién en su sano juicio haría semejante locura? ¿Cómo podría exponerme delante de otros y dejar que me devoren los tiburones? No, no es factible ¿verdad?


Esa, es la primera disfunción. Y sobre ella se construye todo lo contrario a un HPT.

He compartido estas experiencias con equipos que buscan ser de alto desempeño, obteniendo enormes aprendizajes y descubriendo para mi deleite, cada equipo es único con una riqueza invaluable. Sólo necesitan descubrirse, conocerse y conectarse. Desde la persona que soy, desde mi historia, desde lo que puedo traer a este equipo.


Los equipos de alto desempeño no nacen. Se hacen. Con trabajo, conciencia y sobre todo con mucha humildad. Necesitando, antes que nada, un líder que abra la discusión, generando el espacio para la confianza y el sano conflicto. La marca del líder será indispensable e inconfundible. Luego, se requerirán elementos valiosos, capaces de dejar a un lado su propio brillo, para destacar como equipo. Factor nada sencillo en las organizaciones de hoy en día.


Pero lo más importante de este descubrimiento en un HPT, será el interés genuino por la persona, en todas sus dimensiones. Si logro conectar con quien está detrás del puesto, con su historia, con su trayectoria, con sus motivadores, entonces habré dado un paso enorme hacia la construcción de vínculos de éxito. Entonces y sólo entonces, estaremos en camino para transformarnos en un Equipo de Alto Desempeño.



Articulo escrito por: Inés Corva



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